Bienvenida 2019

Querida Familia

Año nuevo, vida nueva. Así como cuando celebramos la llegada de este 2019, estamos hoy en el punto de partida de un nuevo ciclo con energía, ganas y entusiasmo.

Un camino – por andado que nos parezca – nos abre impetuoso sus brazos llenos de sorpresas, metas y oportunidades. Siempre.

Es en este umbral donde queremos dar la bienvenida al maravilloso abanico que nos ofrece la Divinidad con todas sus lecciones, satisfacciones y cambios, pues los cambios son tan inherentes al ser humano como el lenguaje y la respiración. ‘Nunca pasará por el mismo cauce el mismo río’.

Y así, desde esa completa consciencia, es que nuestra familia abre su regazo para abrigar la llegada de nuevos integrante. Hay sentimientos encontrados: cuesta dejar ir a alguien querido, sin embargo, nos entusiasma y alienta la idea de comenzar una nueva historia en este nuevo ciclo.

Muchos estaremos nostálgicos por la partida de Don Mario Ovando Urbina . Sabemos que habrá siempre un grato recuerdo de su presencia en nuestros corazones y confiamos en que será la luz del Todopoderoso una cálida compañía en sus nuevos desafíos.

Pero necesitamos avanzar hacia una nueva propuesta y, por ello, es que recibimos en este punto de partida a quien estará representando los lineamientos y la filosofía de nuestra comunidad el Rector Don Guido Rivera Robles. Estamos convencidos que la nueva dirección estará a la altura de lo que pretendemos: continuar en el camino de la excelencia, como hemos demostrado cada día en estadísticas, en logros, en tradición, en virtudes y en integridad.

En tiempos en que las circunstancias nos presentan la irrefutable realidad, cabe reflexionar respecto de nuestra condición humana, dejando de lado toda soberbia o atisbo de ella.

El Premio Nacional de Ciencias Exactas (1999), José Maza Sancho, ya nos dijo que el Hombre es ‘polvo de estrellas’, aludiendo a la dimensión que nos cabe dentro del universo. A ello, debemos agregar que hay otra característica que no podemos soslayar: somos frágiles.

Hoy que la naturaleza nos recuerda con porfía – quizás también con cierto aire de crueldad – esa fragilidad, es que se hace necesario comprenderla y asumirla sin miedo, sin temores.

Ser frágil no implica ser ni sentirse débil. Son ámbitos muy, muy diferentes. Hemos visto con tristeza y preocupación los informativos nacionales atiborrados de noticias de las catástrofes que han azolado a nuestro territorio y a nuestra gente…muchos de ellos/as incluso familiares que han perdido todo lo que por años han luchado: casas, enseres, en fin.

No obstante, nos queda una gran lección: todo aquello que nos constituye, nada tiene que ver con nuestras ‘pertenencias’. Muy por el contrario.

Basta sólo con dejarse embriagar por la sonrisa de un bebé, los primeros pasos de un niño, o nuestra primera vuelta en bicicleta sin las rueditas traseras. De esos instantes estamos hechos, de esos caminos recorridos y enseñanzas aprendidas.

Es por ello que este año que estamos iniciando, queremos invitar a todos a formar una gran cadena solidaria esta vez, para tomarnos de las manos y construir un puente. Sí. Un puente humano. Uno lleno de colores, firme y sólido que pueda resistir cualquier embate que la naturaleza quiera traer a nuestras puertas. Uno que nos encuentre unidos y sin temores.

La vida nos presenta dos opciones: crecer o sólo envejecer. Desarrollar un pensamiento ecológico conlleva responsabilidad, compromiso y amor. Somos interdependientes, no ‘dueños’ de nuestro hábitat. Por tanto, con cada paso que damos estamos afectando a otro directa o indirectamente. Nuestras decisiones implican a los demás pero, por sobre todo, afectan nuestra propia forma de ver el mundo. Esta consciencia reflejará el mundo que queremos y estamos dispuestos/as a construir.

Para ello, nuestro Colegio y nuestra familia les entregará las herramientas esenciales: los valores de la Fe, la Esperanza y caridad.

Esos son los materiales que ninguna tormenta ni tempestad podrán arrastrar. Son nuestras virtudes las que nos fortalecerán en los momentos más oscuros y difíciles. Sin ellas estamos condenados (as) a ser sólo eso: polvo de estrellas…frágiles y pasajeros.

Nuestro paisaje ha cambiado. Los ríos han cobrado su territorio. Las playas se han teñido de chocolate y piedras. Si llevamos eso a nuestra vida personal, podremos darnos cuenta que a veces los obstáculos que se nos presentan resumen toda la vida en un instante y así, como por extraño sortilegio, nos quedamos enfrentados al mejor de los desafíos: convertirnos en seres mágicos y fortalecidos, basados en los mejores cimientos que nos otorga la bondad, la verdad y la tolerancia, fundamentando así nuestro breve paso por esta dimensión.

Cada cual tiene desde hoy la perfecta prerrogativa de convertir ese paso en un instante de trascendencia. Nosotros pondremos nuestra parte. A ustedes corresponde la decisión.

Éxito y bendiciones por un año próspero, de desarrollo, crecimiento y solidaridad conformando un perfecto puente…un puente humano.

¡Bienvenidos (as)!

Fundación Educacional Sonia González Ford

Arica, Febrero 2019.

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